21 enero, 2014

Punto de Partida

En estos días sigo con mi candidatura a representante de residentes en la comisión nacional de especialidad de MFYC.

Hoy quiero presentaros mi punto de partida,  lo que me gustaría aportar en la comisión desde mi propia experiencia como residente de la especialidad, para mejorar la docencia y el conjunto de la medicina familiar y comunitaria

Creo que es lo más justo para todos/as el conocer cuál puede ser mi aportación, no me gustaría que se confiara en mi sólo por ser el más popular o el más simpático, sino porque mis ideas convenzan y sean afines a lo que busca la mayoría.

Son objetivos e ideas que, desde este momento, espero se vayan enriqueciendo con las propuestas y el debate entre los/as residentes de la especialidad; pues esa creo que es la finalidad última de todo esto, que las opiniones de todos/as sean tenidas en cuenta y así ayudemos a mejorar la docencia y el conjunto de la medicina familiar y comunitaria.

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“Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” 
(Eduardo Galeano)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Voy a aprovechar tu blog para pedir tu opinión sobre algunos temas que me rondan la cabeza.


Creo que la proporción entre rotaciones hospitalarias y centro de salud es absurda. Dos años de formación en un nivel asistencial absolutamente ajeno a tu realidad en la que será tu vida laboral futura me parece excesivo.

Hago la residencia en un hospital de tercer nivel. En consecuencia roto por servicios de utilidad más que cuestionable por su especialización y lo alejados de la vida real que viven. Bajo mi punto de vista la única motivación para algo así es nuestro uso como mano de obra barata, factor que se vería limitado por una limitación más estricta desde nuestro plan nacional de formación.

En esa línea, y añadiendo la idea de que la formación en técnicas como exploración ecográfica y cirugía menor deberían formar parte imprescindible y obligatoria de nuestra formación... Me planteo la posibilidad de la sustitución de determinadas rotaciones hospitalarias por rotaciones "monográficas" en los centros de salud (p. ej. rotación por la sala de cirugía menor, en vez de dedicar tu preciado tiempo a pelear con los residentes menores de cirugía general por participar en quirófano...) y la rotación por centros de salud de tu UD que dispongan de determinados servicios que no posee el tuyo (p. ej. tiempo de la rotación de gine por un centro con atención ginecológica y de planificación familiar, tiempo de rotación de psiquiatría por un centro con terapias grupales, tiempo de cualquier rotación absurda por centros con actividades comunitarias...)

El papel de la industria farmacéutica en nuestra promoción debería ser inexistente, dada toda la evidencia sobre lo perjudicial de su presencia en este ámbito. Sin embargo, se pueden encontrar UD con cursos patrocinados, y CS cuya única fuente de formación son representantes y "expertos" elegidos por la industria.

Actualmente existe un proceso para integrar las UD andaluzas (desconozco en el resto de comunidades) en los distritos sanitarios, como un departamento más del mismo. Cómo va a influir en nuestra formación lo desconozco, pero me parece que en un ámbito como el nuestro, en el que con cierta frecuencia formación y obligaciones laborales van enfrentadas, hacer que ambas visiones dependan de un mismo organismo me parece muy peligroso (no me parecería tan descabellado que para evitar la contratación de sustitutos, nos pusieran a cubrir vacaciones de adjuntos de todo el distrito).


Mucha suerte.
Un saludo, y gracias.

Alfonso Villegas dijo...

Estimado/a Anónimo/a

Lo primero agradecerte que compartas tus ideas/opiniones/pensamientos, paso a intentar darte mi opinión al respecto.

Antes de opinar sobre cosas que atañen a la especialidad suelo hacer el ejercicio de trasladar el problema a “otra especialidad”, me explico, ante cualquiera de las situaciones me planteo... ¿qué ocurre en la docencia de un residente de anestesiología, de una residente de Intensivos o de un/a MIR de otra especialidad?

Parto de este marco, pues es claro que la especialidad de MFYC tiene un marco asistencial (en tiempos, espacios, patología, tipo de paciente), metodológico, de orientación diagnóstica, de enfoque terapéutico y de seguimiento muy muy diferente al del resto de especialidades (al igual que la Anestesiología o los Cuidados Intensivos u otras especialidades); lo que disipa toda duda sobre nuestra “especialidad” dentro del sistema (No somos Generalistas).

Por ejemplo, nosotros/as atendemos al paciente desde que inicia un dolor abdominal inespecífico hasta que tras unos días lo derivamos por apendicitis, lo seguimos tras el alta y conocemos todo lo que ha ocurrido en su entorno secundario a su proceso (a nivel familiar, laboral...). Ante un campo de trabajo tan amplio (y tan rico) no podemos perder ni un momento de nuestra formación, y formarnos durante tanto tiempo en un nivel asistencial que no es el nuestro, creo que no favorece para nada a nuestra formación ni nuestra especialidad. (No me imagino a ningún residente de anestesiología rotando 2 meses por dermatología).

Es por esto,que al igual que un residente de Intensivos, de Anestesiología o de Traumatología tiene pocas rotaciones por otros servicios, por manejar un área de conocimiento específica (en marco,metodología, orientación diagnóstica y terapéutica, seguimiento...); los/as MIR de MFYC debemos optimizar nuestras rotaciones. No tiene cabida en ningún sitio el “tú como eres de familia te interesa todo y puedes hacer de todo” (no, no soy auxiliar de clínica, ni enfermero, ni celador, ni personal administrativo) y que al igual que el resto se forma en su servicio, pues nosotros debieramos formarnos en el nuestro (el Centro de Salud y la Atención Primaria Familiar y Comunitaria). No niego que de manera puntual podemos rotar por otros niveles asistenciales, pero coincido contigo y con otros MFYC (http://docenciacalvia.com/2013/11/27/reflexiones-docentes/) en que dos años “fuera del servicio” es “excesivo”.

Tener un programa de formación estructurado en capacidades creo que debiera facilitar el adaptar la formación del Residente a sus necesidades formativas. Estoy completamente de acuerdo en que la exploración ecográfica básica y la cirugía menor deben ser campos que manejemos con seguridad; no seremos radiólogos ni cirujanos generales, pero del mismo modo tampoco somos endocrinos, ni psiquiatras ni muchas otras especialidades y manejamos la patología más frecuente de estos campos con soltura y criterio…. (o debiéramos hacerlo)

Debemos de ser conscientes y reivindicar una formación objetiva (libre de humos farmaindustriales), de calidad y específica (no somos mano de obra ni “nos interesa todo”), centrada en las competencias reales de la práctica diaria de un Médico de Familia (formación impartida por médicos de familia para médicos de familia), porque aunque a veces parezca que no nos lo creemos ni nosotros/as mismos/as, “SOMOS ESPECIALISTAS” (tanto o más que cualquier otro/a)

Espléndida tu reflexión (a pesar de ser anónima) ;), gracias de nuevo.

Alfonso.